Quizá una de las primeras cosas que uno aprende en la mesa es a tomar la hora de comida muy en serio. Jugar con la comida no es algo que esté exactamente bien visto, y más si se tiene edad para pedir una cerveza junto con el menú, sin embargo, últimamente… ¿qué actitud creativa está bien vista?
Se debe tener en cuenta que existen muchas ventajas:
• Se tiene de tres a cinco oportunidades para hacer algo interesante al día. Muchos de nosotros no nos podemos dar el placer de tomar una hoja en blanco y hacer algo durante quince minutos, sin embargo, pasamos en el peor de los casos una hora comiendo al día, y cada minuto es valioso.
• Es una obra de arte que va a desaparecer. No tienes que preocuparte por el qué hacer con aquella Venus de Milo de puré de patatas o si sus proporciones no son perfectas, sabes que terminará en tu estómago.
• No inviertes un centavo. Una hamburguesa sigue costando lo mismo si la comes directamente o si decides convertirla un automóvil antes.
Por cierto, todos tenemos la imagen estereotipada una cara con ojos de huevos estrellados y boca de tocino. No está mal para empezar, pero el tema sinceramente puede dar para más. Mira un ejemplo llevado al extremo, este es un poster para una campaña del gobierno canadiense para crear conciencia de la incorrecta alimentación.

Piensa en Charlie Chaplin y cómo hacía bailar dos bollos insertados en un tenedor como si fueran pies. O algo más moderno, recuerda a Drew Barrymore en “50 first dates”, cuando hacía la cabaña de waffles.
Se creativo, ¡y buen provecho!

