No es muy difícil reconocer que la televisión no es esencialmente un medio que estimule la imaginación de las personas.  Sin embargo en el dado caso que uno se vea “forzado” a pasar un rato frente a la caja, no estaría mal aprovechar ese momento de alguna manera. La idea es relativamente sencilla, pero da resultados verdaderamente bizarros.  Lo que se hace simplemente es mezclar un anuncio de televisión con el siguiente.  Esto puede hacerse de muchas maneras, cambiando los personajes, el mensaje o el producto.  Un ejemplo puede ser el imaginar a un deportista de alto nivel corriendo un maratón.  Se puede apreciar todo su esfuerzo en el rostro, mientras que litros de sudor corren por su frente.  El deportista llega a la meta en primer lugar en un final de fotografía y como premio recibe de su abuelita una taza de chocolate muy muy muy caliente.  La verdad es que la idea choca bastante, pero es solo el fruto de dos anuncios uno de una bebida isotónica y otro de una marca de chocolate, obviamente. Los hijos bizarros de combinar comerciales pueden ser verdaderamente divertidos, asquerosos y de vez en cuando alguna buena idea.  Imagina una marca de insecticida con sabor frutas del bosque, un anuncio de toallas femeninas muy al estimo de una campaña política o la crema para las almorranas que uno de cada diez gatitos prefiere.   

Ahora incluso uno no podrá esperar a que regresen los comerciales… no…  claro que no, pero por lo menos serás más llevadero el rato. 

*** Por cierto, muchos comerciales eran tan malos que me costó trabajo recordarlos apenas pasados cinco segundos.

Escribe un comentario

*
*